¿quién da más?
Pistoletazo de salida para las rebajas de invierno, durante el año hay más rebajas, de todas maneras estas son las más carismáticas las que los sufridos consumidores esperamos con más impaciencia y, las que el comerciante lo hace con ilusión a la espera de reponerse de la desfavorable campaña de ventas de las fiestas navideñas, como cada año, la misma cantinela. Lo que si es cierto es que el tren del dinero de plástico va a tope, descarrilando.
Pero este año las rebajas han perdido algo de interés. Junto a ellas han empezado los entrenamientos de la campaña electoral a los comicios de Las Cortes Generales de 2008, la pre-campaña.
Los políticos han iniciado el entreno de sus lenguas dicharacheras con ingenuo atroz. Los dos partidos mayoritarios de la Cámara “pueden prometer y prometen” cada una más. Mientras tanto los demás partidos, que no olvidemos que también concurren a las elecciones, los miran desde la barrera perplejos ante la verborrea de promesas y rebajas de impuestos que ambos líderes van repartiendo como si estuvieran en una tómbola de feria.
Cada vez que la democracia nos llama a las urnas para cumplir con la libertad de votar en unas elecciones, ya sean generales, autónomas o municipales, miro atrás con alegría amarga. Con alegría, que me da el tener el poder de contribuir a elegir a unos representantes que con mayor o menor eficacia dirigirán y organizaran nuestra convivencia. Amarga, la que me produce el ver el espectáculo que generan, tantos unos como otros, en busca de un poder de usufructo del cual gozarán durante un tiempo determinado, en vez de entender que, lo que reciben del pueblo es la confianza de la responsabilidad de gobernar.
Las gentes de este país no somos tontas, sabemos que si queremos prestaciones tenemos que contribuir con el pago de impuestos. Si las arcas de hacienda dispones de un ahorro, este no se tiene que gastar en bajada de impuestos o, en pagas que sirvan para obtener réditos electorales. El sobrante del presupuesto del año anterior ha de ser empleado al siguiente en prestaciones que mejoren nuestro bienestar.
Digo prestaciones, no ayudas, no es lo mismo. La ayuda es puntual se suele otorgar en un momento determinado, la prestación es perenne.
No necesitamos ayuda para guarderías, necesitamos guarderías, no necesitamos ayuda para la vivienda, necesitamos acceso a la vivienda, no necesitamos ayuda para la escolarización de nuestros hijos, necesitamos escolarización gratis de nuestros hijos, etc.,etc. No necesitamos ayuda necesitamos prestaciones y, eso se consigue pagando impuestos.
Por eso siento ese sabor amargo, al ver que la democracia por la que luchamos y que hemos conseguido, ahora la generación que nos sigue la de nuestros hijos, sus políticos de derechas y de izquierdas se baten por los votos ofreciendo, como si de la tómbola de la feria se tratara, la muñeca “Pepona”.
Me gustaría saber cual es la diferencia entre las rebajas y las promesas electorales.







