
A muchos de vosotros os parecerá una soberana tontería eso de mantener una conversación con un jabalí, “porc senglar”, es como se llaman en mi tierra, Catalunya. La verdad es que a mi también me parece una tontería, e incluso después de haber conversado con él no me lo creo. Digo para mis adentros, -Paco, estas en las últimas, estas “tucat d’ala”- en castellano tocado del ala. Castellano y no español porque el catalán también es un idioma español. Pero, a lo que íbamos, no me podía creer que acababa de estar hablando con un jabalí.
El hecho ocurrió un domingo de principio de otoño, paseando por el sendero de un bosque de robles y encinas dentro de un parque protegido. Las bellotas que caen de los árboles hacen las delicias de ardillas y jabalíes.
Me tope con un jabalí que con el hocicó hurgaba entre las bellotas caídas, me pareció que estaba buscando las gordas, despreciando las pequeñas, había tantas que tenía la suerte de poder elegir.
De primeras me quede parado, es un jabalí que impone respeto, además yo no estoy hecho a tratar con animales. Ha de ser joven porque tiene la piel clara, la verdad es que tampoco se si la piel oscura es señal de que son adultos. Es alto y de lomo estirado, las pezuñas son de un negro intenso. Por sus atributos me doy cuenta de que es macho, aunque no tiene colmillos, quizás sea un signo de que es joven, no se.
Una vez leí en un folleto explicativo del parque de que no son agresivos, eso si, no se les tiene que molestar, ni dar de comer. Después de razonar con prudencia, para justificar el miedo casi sudoroso que recorría por mi frente, me decidí a pasar por su lado y, sin pararme, le dije, -adiós chaval- saludo coloquial con el que acostumbro a expresarme ante un animal, especialmente perro o gato, y seguí mi camino.
-adiós-, me contesto el jabalí
Supongo que os estáis imaginando como me quede. Convertido en estatua de sal, pero sin mirar atrás. Poco a poco fui dándome la vuelta, al tiempo que pensaba que, igual habrá algún pastor y no lo he visto. Aunque inmediatamente comprendí que no era posible. ¿Un pastor con un rebaño de jabalíes?, no. Por lo menos no había visto nunca que los jabalíes fueran guiados por un pastor.
Allí no había nadie, mejor dicho sólo estábamos el jabalí y yo. Me quede mirando encandilado al animal, no me podía mover, una flojedad se me había apoderado de las piernas y no podía moverme.
-Que miras- dijo el marrano. No deja de ser un marrano salvaje.
Yo callado, no podía articular palabra.
-No estarás mirándome los jamones- volvió a decir el jabalí
Yo seguía atónito
-¡Que miras, coño!- además mal hablado
-Es que nunca he visto un jabalí que hablara-
-No- le conteste con voz trémula.
-Pues ya va siendo hora, que eres mayorcito. Como te llamas- me pregunto
-Paco
-Mira Paco, todos los animales hablamos. Lo que pasa, es que vosotros los humanos los seres inteligentes de este mundo, según os creéis vosotros, no nos entendéis. Yo he aprendido vuestra lengua aunque no la puedo hablar, porque siempre que alguno de los tuyos me oye sale corriendo con el susto en el cuerpo, tú has sido el único que se ha dirigido a mí, más o menos tranquilo y por eso te he contestado-
-Entiende que no es normal que me hables- le dije un poco más tranquilo
-Y que tú lo hagas si que lo es- me dijo
-No tampoco, pero es que los humanos incluso a veces hablamos solos- le respondí.
-Vamos a ver Paco, no es más normal que hables conmigo que sólo. Al fin y al cabo habláis a los perros, a los gatos, y a los pobres pájaros que tenéis enjaulados-
-Sí, pero no nos contestan- aclare
-Paco, déjate de charrameca inútil y cuéntate algo interesante
Tú si que eres un charrameca, pensé para mis adentros.
-¿Quién crees que saldrá elegido las próximas elecciones?, El de la barba lo tiene chungo porque mucha verborrea pero nada, porque mira que le cuesta coger la escoba para barrer a unos cuantos de su casa
Aquí si que ya comencé a ponerme mosca. Empecé a mirar por todas partes haber si encontraba la cámara oculta con la que me estaban filmando. Pero no encontré nada, por lo que decidí, ya tranquilo, pensar que era una broma.
-Veras, yo es que soy de izquierdas- le tuve que confesar, con mucha prudencia no sea caso que fuera de derechas y se enfadara.
-Vaya novedad, y yo también soy de izquierdas-
Seguía sin encontrar la cámara y me estaban volviendo a temblar las piernas. Esto ya era demasiado para mi, me estoy volviendo no se si blanco o, rojo, pero la camisa no me toca el cuerpo, como se suele decir.
-¿Entonces querrás que gane Zapatero? – le dije tímidamente
-¿Te refieres a ZP?
-Sí, al del PSOE
-Bueno- barboteo el jabalí
–La verdad es que no entiendo a los humanos. No se porque armáis tanto lío. Que si votaciones, que si fronteras, que ahora mando yo, ahora tú. No hacéis nada más que complicaros la vida.-
-Mira Paco-, siguió diciendo
-Nosotros tenemos un jefe, que es el más fuerte y, es al que respetamos pero, en cuanto nos podemos valer por nosotros mismos, nos vamos y acampamos por nuestra cuenta.
-Ya, lo veo ya- ahora ya volvía a estar mas sereno, más confiado. Se podía dialogar con el animalito mejor que con muchas personas. Pero seguía mirando por todas partes buscando la cámara
-Nosotros- siguió diciendo el jabalí, somos lo que vosotros llamáis anarquistas, vivimos nuestra propia vida, individualmente, sin molestarnos los unos a los otros respetándonos, sin incomodar a nadie que este en nuestro entorno, ya sea de nuestra especie o de otra, procuramos cuidar a los cantores del bosque, a los que vosotros llamáis pájaros y, a vosotros no digamos, ni nos acercamos, cuando vemos un humano nos vamos por otro lado, procurando que no nos vea-
Vaya, y yo que soy, un bicho raro, pensé para mi.
-Nos gusta la libertad, tenemos ansia de ser libres, correr por el bosque, comer bellotas. Apreciamos la lluvia que da sabía a los árboles que nos proporcionan los alimentos. Respiramos libertad al mismo tiempo que el aire.-
Me mantuve callado sin decir nada. Es que no sabía que decir después de la disertación filosófica que me había dado el animal.
-Paco, me voy que se me hace tarde-
Me gustaría saber para que se le hacía tarde. Para comer no será porque se ha puesto hasta el moño de bellotas.
-Si sigues paseando por aquí- dijo –seguro que nos volveremos a ver, adiós- y se marcho -Adiós, hasta la próxima- le dije y seguí mi camino.Antes de reiniciar mi paseo estuve mirando por todas parte para encontrar la cámara oculta, e incluso estuve un tiempo esperando que viniera alguien a decirme –¡mire a la cámara!- pero nadie acudió.La flojera de las piernas se me agudizo, y menos mal que llevaba el bastón de montaña, y pude apoyarme en el, sino me hubiera caído en medio del camino
Ya repuesto y camino de casa, le daba vueltas al cerebro para ver como explicaba a la familia lo que me había sucedido. Cuando mi esposa me pregunte que de donde vengo, haber como le digo que de tener una charla con un jabalí. Por el momento voy a no decir nada porque debe ser una alucinación, pensé, La semana que viene iré al médico y se lo explicare, es lo que decidí hacer.