De la tan traída y llevada enseñanza de la Educación Ciudadana nadie se acuerda, parece que a los obispos de este país ya no les interesa, han encontrado otro filón para abocarse en contra de la política del gobierno y hacer su peculiar campaña para las elecciones, el terrorismo lo encuentran más efectivo.
Lo cierto es que, obispos aparte, después de cada fin de semana, pueblos y ciudades de nuestra querida España, tan exaltada por algunos, se despiertan con el mobiliario público roto y sucio, debido a la diversión de jóvenes y quizás no tan jóvenes que, en el derecho de su libertad a divertirse, no entiendo que deben entender por libertad, y por diversión, causan destrozos por doquier, sin entender que igual que tienen derechos como ciudadanos también tienen deberes, y que uno de esos es respetar el entorno público que es de todos.
Para controlar esos desaprensivos o gilís, haría falta un ejército de policías cada fin de semana, y quizás así aun no sería suficiente. Esta visto que las campañas de concienciación ciudadana de los ayuntamientos no sirven para mucho cuando no hay ciudadanos dispuestos a ser concienciados.
La enseñanza de la ciudadanía es imprescindible que se imparta desde la escuela y desde la edad más temprana que los profesionales de la enseñanza recomienden, para de esa manera educarnos a convivir entre nosotros respetándonos y haciéndonos comprender que las atrocidades que se cometen contra los enseres públicos son contra nosotros mismos.
Enseñar ciudadanía, a mi modo de ver, tiene que ser una de las materias esenciales de la enseñanza, no se debe dejar a los padres la única responsabilidad de la educación de los hijos, ya que no es una responsabilidad individual sino que es colectiva.
Debemos partir de la base de que, a los padres actuales, nos a faltado la enseñanza de la educación ciudadana, por lo que por mucha buena volunta y civismos que algunos de nosotros tengamos, otros no la tienen y, es evidente que no se puede legislar una ley únicamente para unos.
La enseñanza ha de ser laica porque si no lo es pierde su autentico significado de respeto a un segmento de la ciudadanía, al que no es creyente o, que lo es de otras religiones. El tema de la creencia religiosa es ajeno a la educación colectiva, únicamente se ha de contemplar en el ámbito individual y ahí si que la educación debe ser competencia únicamente de los padres.
Pienso que la ley de la educación puede hacer que las nuevas generaciones no se comporten con la necedad que lo están haciendo hoy las generaciones de sus padres.
No es factible la sugerencia de un individuo un policía, eso no es libertad.
Etiquetas: botellón, civismo, enseñanza ciudadana, ley de la ciudadania

17 Marzo 2009 a las 21:00 |
disculpen l palabra es una mierda q las personas no hagan nada sobr ete tema como van a botar la basura por el piso