Aquella mañana Ernesto se levanto con alegría. Durante la noche tuvo el descanso sosegado, a pesar de que había tenido un sueño. Normalmente cuando soñaba se solía levantar con mal cuerpo. Pero esa mañana no fue así, por lo que, estaba contento y eufórico.
Se había despertado cuando el cuerpo se lo había pedido, sin ningún aviso acústico que le sobresaltara de su letargo, muchas veces de modorra, que durante los días laborables le mantiene a la espera de oír sonar en la radio la sintonía de su emisora preferida que, le anuncia la hora en que tiene que levantar su cuerpo del lecho reconstituyente del vigor necesario para todo el día. La cama le da a Ernesto, más vigor que muchas pastillas y otros potingues que se suelen anunciar como panaceas de pujanza.
Lo había podido hacer porque era sábado y disponía de dos días enteros de fiesta, hasta que llegara de nuevo el lunes que le volverá a la realidad cotidiana de despertar, trabajar y dormir. En medio de esa programación poco tiempo le queda para hacer otras cosas.
Si el sueño le relajo en la noche es porque se fundió en un sopor en el que veía como su cuerpo inerte, se movía como flotando, por rutas viajeras que le llevaban a la tierra del Edén, de la que habla la Biblia y que está entre dos ríos. También se vio en los faustos de Las Mil y una Noches en medio de salones de palacios y exquisitos manjares que degustaba al lado de bellísimas mujeres bañadas de olorosos perfumes.
A Ernesto le gusta viajar, es su pasatiempo preferido. Siempre que el calendario laboral y, la economía se lo permiten, se suele perder por algún lugar del mundo. De Francia a estado en París, Montpellier y Marsella, de Portugal Lisboa, de Alemania, Berlín, Hanóver y Frankfurt, donde ha estado más es en Italia, conoce Roma, Nápoles, Milan, Sicilía, Venecia, Florencia. En Roma ha estado cuatro veces, es una ciudad que le encanta. También ha estado en Varsovia, en fin que conoce bastantes lugares de la vieja Europa.
Ernesto hace tiempo que quiere dar un salto hacía otros lugares del mundo por lo que tiene preparado minuciosamente un viaje a Iraq. Desea conocer Bagdad. Lo tenia todo apunto para marchar durante 20 días cuando a Bush le dio por atacar y truncarle sus vacaciones. Ahora lo tiene aparcado en espera de tiempos mejores, pero es su asignatura pendiente. Hoy el sueño que ha tenido, lo considera una premonición de su viaje a Bagdad y eso es lo que le hace estar contento.
Se ha despertado con hambre, los sábados y domingos le gusta prepararse un buen desayuno a base de pan con tomate al estilo de Catalunya y jamón (pa amb tomaquet i pernil), aceitunas negras de Aragón y un vino tinto de Falset. Después un café de Colombia que lo compra en grano para hacerlo recién molido.
Después del desayuno está pensando en recuperar todo los datos del viaje a Iraq para actualizarlos y tenerlo a punto porque presiente cada vez con más fuerza que se acerca la hora de poder llevarlo a cabo.
Ernesto se ha preparado el bocadillo y lo ha dispuesto en la mesa con el vasito de vino tinto y, las aceitunas de Aragón y comienza a dar cuenta de su opíparo manjar.
Da el primer mordico al suculento bocadillo, se hace con el mando a distancia del televisor, pulsa el botón de encendido, pulsa el del canal y,. . . las noticias de la mañana.
La presentadora anuncia la cabecera del informativo, “Se agrava la crisis en Iraq”, acaba de hacer explosión en Bagdad un coche bomba en la plaza de un mercado que estaba abarrotado de gentes. Infinidad de muertos y heridos. Las imágenes muestran como los sanitarios evacuan como pueden a los heridos, los muertos los recogerán más tarde.
El Presidente Bush se dirige al mundo y, dice estar dispuesto a enviar más tropas para pacificar al país y hacerlo democrático. Más imágenes de muertos y heridos con sangre por todas partes. Un padre lleva en brazos a su hijo muerto, no tendría más de ocho años. En una camilla trasladan a otra criatura que quizás tenga dos años más, le falta una pierna.
Ernesto traga como puede el segundo mordisco que le había hincado al bocadillo y lo deja en el plato, bebe un trago de vino tinto de Falset, apaga el televisor, se levanta y marcha hacia la habitación, se desnuda, se arropa en la cama, y al poco rato vuelve a soñar con el jardín del Edén y los palacios de Las Mil y una noches.
Pero antes de soñar se pregunta, ¿que entenderán por libertad y democracia esas gentes indeseables que se suelen llamar así mismos defensores de la libertad y la democracia?







