La niña de Don Mariano

 

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Era un lunes a medianoche cuando se dieron cuenta de que la niña se había perdido. Todos consternados se pusieron inmediatamente a buscarla. Es más, para no perder un segundo se organizaron en la búsqueda al mismo tiempo que la iniciaban. La niña es muy querida por todos, hay que encontrarla ¡ya!

El martes, transcurrió buscándose a la niña por toda la nación sin éxito alguno, las gentes se empezaron a preocupar, ¿pero donde debe estar la niña?. La niña es muy obediente no puede desaparece así como así, ¿Dónde estará la niña?

El miércoles fue más de lo mismo, todos buscando a la niña con el mayor ahínco posible y sin encontrarla, pero no se perdía la esperanza, la niña no debía de haber ido muy lejos.

El jueves fue un día raro, una mezcla de esperanza y desilusión al mismo tiempo, parecía que se había encontrado pero todo quedaba en  una falsa alarma. Y es que más de un grupo de búsqueda confundió a la niña perdida con Esperancita, y claro no podía ser porque Esperancita no está perdida, ella sabe muy bien donde está y, a donde va.

El viernes, los grupos se reorganizaron para buscar con mayor efectividad y entonces se dieron cuenta de que no sabían como era la niña que buscaban, ¿era morena o rubia? ¿blanca o negra? ¿alta o baja? ¿qué edad tiene? ¿cómo va vestida? Y ¿cómo se llama? Nadie sabía como llamarla. Fue entonces cuando a una cadena de televisión se le ocurrió una idea para conocer el nombre de la niña.

El sábado se seguía sin saber el nombre de la niña pero, los grupos de búsqueda, ya reorganizados, empezaron a vociferar por todos los polideportivos del país para que los que no se habían enterado lo hicieran y, hubiera así más gentes buscando a la niña. No obstante la niña seguía sin aparecer.

El domingo, otra vez se siguió con el plan de la reorganización de la búsqueda por todas partes, con el mismo resultado, nada de nada.

El lunes, que ya hacía una semana de la desaparición de la niña, su padre Don Mariano, en una cadena de televisión volvió hablar de su niña, aunque continuaba sin aclararnos como es la niña y, cual es su nombre.

Por fin, al día siguiente apareció la niña. Las gentes entonces se auto culparon de no habérseles ocurrido buscar en donde apareció. La niña estaba cursando un curso que, con motivo del Día Internacional de la Mujer se impartía para ser “Mujer Diez” .

Cocinar, planchar, y hacer una “compra inteligente” para “mantener el tipo” y, otros menesteres propios de su sexo, es lo que estaba aprendiendo la niña en el curso. Está claro que es el único sitio donde podía estar la niña ya que, es una niña modosita y muy aplicada.

Bien está lo que bien acaba como dice el refrán. Por fin Don Mariano tiene a su niña.

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