Siguen ahí

By miboina

Volvemos a lo mismo, a lo de hace casi setenta años. Volvemos a protegernos del que viene de fuera en busca del vicio de poder comer cada día.

 

En el mejor de los casos lo vemos como un delincuente. Como alguien que viene a quitarnos nuestro pan, nuestra cultura, nuestro bienestar. En cambio nos olvidamos de que un día también nosotros, nuestros padres o abuelos, emigramos de la tierra que nos vio nacer, para ser inmigrantes en otra.

 

La historia de la humanidad es un continuo relato de movimientos migratorios, ya sea por guerras, colonizaciones, conquistas, aventuras, por lo que sea, es un continua flujo de emigraciones e inmigraciones.

 

Aquellas gentes, que fueron nuestros antepasados, también reivindicaron, igual que lo hacen los emigrantes de hoy, sus derechos como seres humanos.

 

En la década de los treinta del siglo veinte, pueblos como Alemania, Austria, Italia y otros se protegieron de los que venían de fuera, con Francia y Gran Bretaña mirando hacia otro lado y, el fascismo se apodero así de la política y de los pueblos, y paso lo que paso, el desastre de la Segunda Guerra Mundial.

 

Ahora, en la Europa libre y democrática, que nos están vendiendo a cada momento, alguien vuelve a quitar los derechos de las personas a ser libres. Se vuelve a criminalizar al diferente, se le pone en la cárcel y se le llama ilegal. Ilegales por haber nacido diferentes o, en diferentes lugares. Son hijos de explotados, no de explotadores.

 

Todavía quedan personas en el mundo, ya mayores, que seguro que, si pueden estar al tanto de lo que ocurre con la inmigración, se les debe poner el corazón en un puño y, los recuerdos les deben aflorar a la mente sintiendo como el bello del cuerpo se les eriza al sentir volver hablar de personas ilegales.

 

Y, de nuevo el resto de Europa mirando para otra parte. Ahora incluso dictando también normas para los inmigrantes, aunque algo más benévolas.

 

Confiemos que, dentro de unos años las gentes de los pueblos no tengamos que salir nuevamente a regar las calles con nuestra  sangre, para defender las libertades contra los fascistas.

 

No nos tomemos a broma las leyes de Berlusconi, en los años treinta tampoco nadie se creía que podía pasar lo que paso.

 

En Italia el fascismo ha ganado en las urnas por lo que hoy, hay un presidente fascista al frente de un gobierno fascistas. La obligación de la Unión Europea es combatirlo ¡ya!, no dictar normas que suavicen lo que hacen.

Los que llegan a los países de la Unión Europea, ni si quiera lo hacen para encontrar una vida mejor, que también serían sus derechos, sino que simplemente lo hacen para poder tener una vida digna, que muchas veces incluso son nuestros antepasados los que se las han quitado. Dejan atrás familia e hijos y el sentimiento de la tierra en que han nacido. Merecen por lo tanto todo nuestro respeto y nuestra ayuda.

 

Ningún ser humano es ilegal, ni siquiera los que delinquen, que por cierto, esos no suelen venir ilegalmente, sino que lo hacen con todos sus papeles en regla o como turistas, y no suelen vagabundear por las calles en busca de trabajo, suelen vivir confortablemente.

 

En Europa hay muchas mafias que delinquen, y suelen tener secuaces en los escaños parlamentarios, y no son ilegales, son delincuentes, lo peor es que están libres.

 

No volvamos la vista hacía otro lado, los fascistas no se han ido, ni se han erradicado, siguen ahí.

 

 

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