
c Pepe Rodríguez, La vida sexual del clero, Ediciones B., 1995
Según tengo entendido los clérigos de la Iglesia Católica tienen que hacer promesa de celibato.
Celibato quiere decir soltería y soltería no significa dejar de practicar sexo. En la sociedad actual hay mucho de celibato y también de práctica de sexo, ambas cosas son compatibles.
Mi curiosidad, reconozco que algo morbosa, me lleva a intentar saber si los sacerdotes del catolicismo, que me consta que practican el celibato, pero, ¿realizan o no sexo?
Si realizan sexo -que lo considero de toda lógica que así sea- se contradicen en sus predicaciones de abstinencia hasta que la pareja -siempre heterosexual- contraiga matrimonio.
Esta claro pues que, el sacerdote o no práctica sexo o, su vida es una constante hipocresía. De todo habrá en la viña del Señor.
Me parece totalmente antinatural que la persona, hombre o mujer, pase por la vida sin sexo. En tiempos anteriores la mujer que no se casaba, la llamaban solterona, era la que sufría en sus carnes la abstinencia del sexo si quería ser respetada. Muchas mujeres llegaban incluso a enfermar de los nervios, se decía de ellas que eran solteronas histéricas. Por suerte es historia pasada. No creo pues en la abstinencia de sexo entre los sacerdotes de la Iglesia Católica, lo considero imposible, aunque es normal que halla excepciones.
El tema del sexo entre los sacerdotes es la demostración de que todo es una practica de embelecos para optar al poder mediante la influencia, a través de someter a las gentes con el miedo y el engaño.
Si en una cosa tan elemental para la vida como es el sexo, nos mienten con falaz hipocresía, ¿como podemos creer en todo el ritual de lo que llaman pastorales?
Charlando con un reconocido escritor de nuestro país me dijo una vez: “si en el mundo folláramos más habría menos guerras”, que razón tiene.





