por rufas38 y Salvador Just
por rufas38 y Salvador Just

Según publica el diario “El Mundo”, el presidente del primer partido de la oposición Mariano Rajoy dice que, “hablará gratis ante los jubilados “engañados” por el BNG”.
Me parece absurdo el llevar a nadie engañado a un mitin político haciéndole creer que va a una excursión a Portugal, que además ha pagado él. Como abominable son o, eran, no se si la practica todavía continua, el ponerles a los jubilados el bocadillo y el autocar en la puerta de casa para llevarlos también a un mitin electoral, este del partido del Sr. Rajoy, el mismo señor que hoy critica y se escandaliza de lo que, según parece, lo mismo hace el BNG.
La noticia no pasaría de ser una mera anécdota, si se quiere incluso podría ser de generosidad por parte del político, sino fuera por los tiempos que corren.
Rajoy está dando a entender que, no solamente cobra como presidente de su partido y Diputado en Cortes que es lógico que así sea, sino que cada vez que habla en público o acude a un mitin lo cobra aparte según su caché.
Puede que parezca que le este buscando cinco patas al gato cuando nada más tiene cuatro, pero es que en este país están saliendo gatos, no con cinco, sino que con ocho patas e, incluso dos rabos.
Sólo su altruismo hace que el Sr. Rajoy acuda a hablar “gratis” a esos jubilados que aunque han sido engañados no han querido cantar aquello de “que buenos son que nos llevan de excursión”
¡Hay que ver lo desagradecida que es la gente, carallo!

La araña teje la tela fuera del camino, en medio del bosque, de esa manera protege su trabajo de los humanos que recorren los senderos en busca de relax –sobre todo dominical- y de ensanchar los pulmones, respirando el aire puro de la montaña.
Desea que su obra sea perfecta, ya que el entramado ha de servirle para capturar su alimento y quiere que tenga la belleza de un trabajo bien hecho. La pulcritud es un rasgo de la araña por eso se esmera para ser lo más efectiva posible en su labor.
No quiere que su tejido tenga fisuras ni agujeros por donde pueda escapar su presa cuando caiga en la red. Por lo que la araña teje y teje sin parar, sin importarle la hora, comprobando a cada paso la resistencia del tejido que teje.
Trabaja individualmente, respetando el trabajo de sus compañeras cuando se da el caso que en un mismo espacio se encuentra con ellas. Ni pisa ni destroza el tejido ajeno. Tampoco intenta superarlo, sino que ella hace el suyo sin meterse con nadie, ni tampoco nadie se mete con ella.
El humano también sabe de tejer telarañas, y de hacer entramados y, muchos más densos y grandes que los de la araña. Un humano puede llegar a tejer una tela de araña mayor que la que puedan hacer mil arañas juntas o, quizás muchas más.
Sabe tejer telas internacionales, cruzando mares y océanos, y llegando a todos los rincones del ancho mundo. A diferencia de las arañas no suele trabajar sólo, se une con otros para hacer la malla mayúscula.
Pero los humanos a diferencia de las arañas, pronto se empiezan a pisotear entre ellos debido a los celos derivados de la codicia por el dinero. Se miran los unos a los otros para ver quien hace la tela más grande, sin respetarse, se pisotean y, si es necesario se clavan puñaladas por la espalda. Pero como no les importa la calidad de lo que hacen siempre acaban dejando un hilo suelto por donde el rebotado, o simplemente alguno que pasa por allí, recoge el cabo del filamento y lo da a quien puede empezar a estirar y deshacer la entramada telaraña. Por cierto que, esos humanos son tan soberbios y se creen tan inteligentes que no les tiene cabida el pensar que puedan cometer algún error con el que se les pueda venir abajo el montaje, se creen perfectos.
La araña cuando no puede tejer en el bosque busca hacerlo en lugares donde la mugre se acumule ya que allí es donde se generan los insectos, es su campo de cultivo.
Es lo que pasa en este mundo, hay tanta suciedad grasienta que las arañas humanas se acumulan en busca de insectos.
Va siendo hora de que cojamos la escoba y empecemos a barrer para deshacernos de la suciedad y llevarnos por delante las arañas que, aunque sean venenosas, a escobazas podemos acabar con ellas.
realizado por rufas38
Palabras de amor escribe el poeta y canta el trovador,
palabras que el cielo y la tierra une para los amantes
palabras halladas, dichas con ilusión.
Retozan los enamorados ante el placer de amar,
los sentidos despiertan cuando a los ojos se miran
y voz de juglar de los labios brotan.
No importa la edad cuando el amor despierta
y aviva la llama que de deseo arde,
la llegada de la aurora el espíritu vivifica.

Hay personas que no tienen decencia, ni humana, ni de compañerismo y, mucho menos política. Incluso dudo que se les deba llamar personas por el sólo hecho de que son individuos pertenecientes a la especie humana. A no ser que le demos el significado de donde procede la palabra. Persona deriva de latín “persöna” y significa máscara de actor.
En muchas facetas de la vida –dejando al lado la de actor- nos encontramos a personajes con careta, no solamente en España, sino que los podemos hallar en todo lo alto y ancho de este mundo y, en todas las actividades. Pero, no me negaran que en la política es donde mayor número de personajes con careta se suele dar.
España, que es un país que está a la cola de los países adelantados del mundo, en lo que se refiere a ámbito social, económico, de educación, etc. etc., no lo es en cambio en cuanto a lo de llevar máscara. En corrupción política somos uno de los primeros países, puede que el primero.
La corrupción política se ha dado en muchos partidos políticos. El partido que actualmente está en el gobierno de la nación, el PSOE, tampoco se ha librado. Pero, lo del primer partido de la oposición, el PP, pasa de lo normal.
Parece como que, junto con el carné del partido se le entregue a cada afiliado una máscara con la que se puedan cubrir el rostro y, no se les refleje las intenciones que realmente persiguen al afiliarse al partido. Desde luego que está quedando demostrado que no son otras que el mangoneo del dinero público para uso y disfrute propio.
Es lo que personalmente percibo a la vista de la información que a través de los medios de información recibo día a día.
Puede que sea la hora de que el juez Baltasar Garzón se haga eco de lo que pasa en ese partido y entre a saco para empezar a quitar máscaras, dejando las caras al descubierto y proceder a la ilegalización de lo que en vez de tratarse de un partido político no es nada más que una mascarada de corruptos.

Las tabernas, hoy las llamamos bares, quizás estos sean más sofisticados, son los lugares donde los ciudadanos nos solemos volver filósofos y, con nuestra filosofía, cada uno con la suya, solucionaríamos muchos de los problemas del país, sobre todo los económicos. Por eso me gusta entrar a escuchar en ellos las conversaciones que se suelen generan a las horas del día y en los lugares donde suelen concurrir las gentes que, como yo, son clase obrera.
Porque las clases siguen existiendo, no es cosa del pasado. Para que hubieran desaparecido tendrían que concurrir varios casos que no se dan. Por ejemplo, uno de ellos muy simple, a los grandes magnates de la banca no se les ocurrirá nunca entrar en las tabernas o bares a los que me estoy refiriendo, ¿verdad que no? entonces las clases siguen existiendo.
Dejando aparte el debate de las clases sociales para otro momento, a lo que ahora me quiero referir es a que, lo que estoy escuchando, por esos parajes, no me gusta nada. Según mi opinión, o fuere lo que a mi me gustaría que fuera, no veo a la clase trabajadora que se identifique como tal y, creo que ese es un problema que lo sindicatos deberían de intentar solucionar.
La mayor critica que se está generando en las tabernas va hacía la banca, porque esta mantiene cerrado el grifo de los créditos, sobre todo los que van hacia el ciudadano de a pie.
A mi modo de ver, la mayor parte de los créditos tienen que ir dirigidos a la industria, a ser posible la creativa la que desarrolle I+D, y a la pequeña y mediana empresa, ya que este es el tejido social que crea riqueza, lo que permite el desarrollo de la estructura de país.
Pero, como digo, la crítica que escucho va en dirección hacia la falta de crédito a los que más necesitamos el dinero, la clase obrera.
No estoy de acuerdo en este planteamiento. El endeudamiento de las familias trabajadoras debería ser para la adquisición de patrimonio, por ejemplo la vivienda o, algunos otros elementos de la vida cotidiana que por su elevado coste las familias no disponen de liquidez para llevarlo a termino, me refiero a la compra de un coche o reformas en la vivienda y otras muchas cosas que deben haber y en este momento no se me ocurren.
Pero hay una serie de necesidades que aunque se puedan sufragar con créditos no ha de poder ser necesariamente así, me refiero, como ejemplo las vacaciones, la adquisición de una nevera, la compra de una lavadora, un televisor, un ordenador etc. Hay tantos elementos de consumo que las personas que disponemos de una renta económica que procede de nuestro trabajo tenemos que poder adquirir sin endeudarnos. Nuestra renta debe ser suficiente para adquirir todos esos productos que son necesidades sin endeudamiento, simplemente con ahorro debe poder ser.
El problema de la clase obrera, según lo entiendo, no es la falta de crédito, es la escasa remuneración salarial, esa es la que nos ahoga.
Si miramos hacia la vecina Francia veremos que el salario mínimo interprofesional es de 1.200 €, -en España 600 €-, prestaciones de protección a la familia y al estudio, lo que les permite tener un poder adquisitivo más adecuado –con todo y con eso los sindicatos piden la subida del salario mínimo interprofesional a 1.500 €-. Quiere esto decir que allí, el que se endeuda es porque quiere y puede. Aquí, nos endeudamos por necesidad.
La clase trabajadora tiene que defender su derecho al reparto de la riqueza que con su trabajo produce.
Una empresa se compone de capital, medios de producción y trabajo. Repartamos pues bien la plusvalía que esos tres elementos dan como resultado. En mi modo de entender la vida esa ha de ser la exigencia de la clase obrera.

Una historia de la “puta mili” real como la vida misma.
A Armando
Amanece en el Aaiun, con la sensación de estar en pleno desierto, al menos es la percepción que tiene el soldado que despierta. El desierto esta a escasos dos kilómetros, por eso siente el repique del aire caliente contra los cristales de la pequeña ventana del barracón militar desde donde ve el sol asomar por el horizonte. Es un disco rojo que poco a poco va subiendo, llegara a todo lo alto y, también poco a poco, ira bajando por el lado opuesto hasta desaparecer, y habrá pasado otro día.
Mira a su alrededor, todo está en orden, sus dos compañeros siguen durmiendo, igual que el prisionero que custodian cumpliendo ordenes del capitán de la compañía.
Lo habían encontrado cuando patrullaban por el desierto en misión de vigilancia medio muerto de sed, ya que el “morito” –como lo llamaban cariñosamente- venía de cruzar las tórridas arenas, huyendo, según dice, de alguien que quería cortarle el cuello. No llegaron a entenderle cuando explicaba por que se lo querían cortar. Total que, allí estaban los cuatro, esperando no sabían que, bueno si, esperaban nuevas ordenes.
El soldado que se ha despertado tiene la graduación de cabo, por lo que, teóricamente, esta al mando de los dos “pringaos” -como ellos mismos se denominan- y del prisionero.
Medio deslumbrado por el sol, el cabo aparta la vista de la ventana y mirando a los catres donde duermen los dos compañeros y el prisionero, después de recuperar la normalidad de la visión dentro del ambiente del barracón grita -¡compañía, diana!, ¡compañía, diana!, ¡compañía, diana!- con el animo de despertar a los soldados y al “morito”. Uno de ellos molesto por el brusco despertar contesta, - coño, pues que entre Diana y que nos haga un favor-
-Todos arriba a desayunar- dijo el cabo, eso ya fueron palabras mayores ya que al momento todos se pusieron en pie, hasta el “morito” que no hacia más que decir –que paza, que paza-
Preparar el desayuno fue sencillo, café, leche condensada y galletas, eso sí, muchas galletas, es que no había nada más.
Una vez degustado el alimento, o digamos mejor, tentempié, empezó el debate de cada día, -que vamos hacer de comer cabo-
a lo que este contestaba -hay alubias y carne-
¡Uf! fue el sonido unánime de los dos soldados
El prisionero que había seguido atento y entendido a la perfección el debate dijo, -“morito” ¡pum, pum! gacela y nosotros comer- señalando el mosquetón y dando a entender que estaba dispuesto a ir a cazar una gacela, antílope que se prodiga en el entorno.
La perplejidad asomo en los rostros de los tres soldados, -el prisionero quiere que le demos un mosquetón para ir de caza, ¿y si lo hacía servir para cazarnos a nosotros?-
Pero el “morito” tenía cara de buena persona por lo que después de dura controversia entre el cabo y los dos “pringaos” decidieron darle el arma, más seis balas y dejarlo marchar.
Los tres jóvenes que estaban cumpliendo con su amor a “Todo por la Patria” empezaron a preocuparse cuando veían transcurrir el tiempo y que el prisionero no aparecía, con lo que no tenían ni gacela que comer, ni prisionero que custodiar y, lo que era peor ni mosquetón.
Al cabo de dos hora uno de los soldados que no había podido dejar de mirar por la venta dio la voz de alerta ¡viene el “morito”!, menos mal gritaron los otros dos soldados al unísono.
Efectivamente allí aparecieron el fusil, la gacela y el “morito”
El prisionero que resulto ser un experto matarife, pues tubo que descuartizar la gacela el solito, también era un excelente cocinero y los cuatro dieron buena cuenta de la receta de gacela con alubias a la cazuela.
Después de aquella muestra de persona con quien se puede confiar el prisionero pasó a ser amigo y el “morito” a ser Alí Mustahpa que entendieron los tres soldados que era su nombre.
Y es que, los que son personas lo son independientemente de donde sean y en donde estén.