La historia de un caballero de la Edad Media

by

Poesias de Ernesto

Soy un caballero de la edad media y ahora os voy a contar mi vida.

1

Un día como cualquier otro me levanté de la cama, a las 8, como siempre, y me vestí y asee. El día aquel era un gran día: era el aniversario del rey.

Desperté a mis dos hijos: Josep y Albert, los dos tienen 7 años, mi mujer 30 y yo también 30. Es el día que Albert y Josep empiezan a entrenar para llegar a ser caballeros como yo. Los acompañé a la escuela de caballería y a continuación fui hacia el castillo del Rey.

2Una vez allí nos dio a todos los caballeros, una lista de cosas que teníamos que hacer por el día de su aniversario. Fui hacia el campo donde se hacían las justas, que eran batallas entre dos caballeros a caballo con lanzas. El primero que caía del caballo perdía y el que se mantenía a caballo ganaba. Yo participé en cuatro batallas, las tres primeras las gané pero la cuarta era contra mi máximo rival y la perdí. Mi caballo acabó muy cansado y fatigado porque hizo un gran esfuerzo. Entonces paré para sacarle brillantez a mi lanza, después continué haciendo cosas por el Rey. Hasta que él me dijo que tenía que ir al día siguiente, a una guerra contra los alemanes.

Al final del día volví a casa con mi mujer que había ido a recoger a los niños a la escuela de caballería, y se les había dado una lanza, la armadura y un escudo. Al cabo de un rato, a casa, nos sentamos a la mesa para cenar, y más tarde, a la cama a dormir.

3Al día siguiente me desperté e hice lo que hago cada día. Después me puse la armadura y cogí el escudo y la lanza. Fui al castillo del Rey. Una vez allí, me en contre con los 5000 hombres que me acompañarían a la guerra. El rey dio la señal y partimos hacia la batalla, que por cierto, era la primera para mí.

La guerra duró dos meses, y después de derrotar a los alemanes volví a casa, donde me esperaban mi mujer y mis hijos preocupados. Durante la guerra me clavaron una flecha a la pierna. Por suerte, los médicos del reino me pudieron curar a tiempo y pude volver con mi familia, que se pusieron muy contentos de verme. Después, a la cama a descansar.

Con el paso del tiempo, me fueron convocando para varias guerras. Hasta que un día, en una batalla la cabeza del ejército murió, cuando le clavaron una espada al corazón. Después de la muerte tenían que proclamar a alguien para el cargo, y por mi valentía, mi esfuerzo y mi coraje, me nombraron como cabeza del ejército. Mi familia se puso muy contenta y orgullosa de mí. Y así fueron pasando los años hasta que me retiré de la caballería, para dedicar más tiempo a la familia. Finalmente mis hijos también se dedicaron a la caballería y todos mis descendentes también.

Esta es mi historia.

 4

Marc Tornero

 (2º de ESO)

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