La niña de las monjas

by

(Madrid, España –finales de la década de los

cuarenta del siglo XX)

poesias-de-ernesto

14.1

La hermana responsable del comedor dio dos sonoras palmadas que retumbaron en el refectorio escolar.

Las colegiales, de inmediato se pusieron en pie. Se levantaron de las sillas como si fueran impulsadas por un resorte en el asiento, todas al mismo tiempo.

Quien no hubiera terminado la comida del plato debía dejarla. De pie ante la mesa, los brazos estirados por delante del cuerpo, y la mano derecha sosteniendo la izquierda, por si esta le daba por escaparse, las niñas aguardaban.

Almudena, era una de las niñas que no había acabado la comida, como cada día. Pero hoy estaba advertida, sería castigada. Ayer, así se lo había echo saber la hermana comedor. Nombre como las escolares conocían a la monja responsable del mismo.

Ahora, la hermana comedor, se disponía a pasar revista entre las hileras de mesas, al estilo del ejército más disciplinado. La niña Almudena sabía que se pararía delante de ella, y le adjudicaría el castigo anunciado.

-Usted señorita Almudena, como cada día, sin acabarse el plato- le dijo la monja.

-Es que no me ha dado tiempo, hermana- respondió la niña.

-¡Cállese! Señorita, no sea mal educada. Sabe que tiene un castigo.

-Si, hermana.

-Cuando suene la campana para subir a clase, sus compañeras subirán, y usted permanecerá en el patio hasta que la hermana de clase se lo indique ¿Con qué hermana la tiene a primera hora?

-Con la hermana Soledad de aritmética- respondieron al unísono todas las niñas que estaban sentadas en la misma mesa que Almudena.

-Pues bien, daré recado a la hermana Soledad.

La monja continúo la revista y al final inicio el rezo del Ave María acompañada por todo el comedor. Al terminar pronuncio, -Vayan con Dios- y dando otras dos palmadas las niñas salieron al patio entre carreras y griterío.

Sonó la campana, las alumnas acudieron a las aulas y Almudena cumpliendo el castigo se quedo sola en el patio.

El colegio era privado, donde acudía la flor y nata de la capital de España, Madrid. La enseñanza era exclusiva para niñas. Lógicamente con familias de posibilidades económicas adinerada.

Aunque, las monjas que regentaban la corporación escolar, debido al buen corazón de que disponían, tenían habilitadas unas aulas para niñas las cuales sus familias no podía permitirse el pago correspondiente en la institución. Eso si, adeptas al régimen político del momento.

El alumnado, al cual se denominaba, de las niñas pobres, permanecía alejado del de pago, e incluso el patio estaba cercado con una verja de hierro. Aún así se procuraba que no coincidieran las niñas a la hora del recreo.

Almudena, sola, en aquel patio tan grande, en el cual ya empezaba hacer el frío, de mediados del mes de octubre, comenzó a moverse, acercándose a la verja de hierro, donde se encontró con una niña del otro lado, de las niñas pobres. A través de la reja las dos entablaron amistad y empezaron a jugar, sin importarles lo bien y mal dotadas económicamente que estaban sus familias.

Pasó el tiempo, y Almudena fue llamada a reincorporarse a las clases, y entonces fue la descubrieron jugando con una de las niñas pobres lo cual, en el reglamento escolar, estaba totalmente prohibido.

14.2

A la niña Almudena no la pasaron por la sala de desinfección porque en el momento de los hechos el colegio no tenía disponibilidad de la misma. La alumna paso de inmediato al despacho de la Madre Superiora y avisaron a la madre para que esta acudiera presta al colegio.

Al llegar al despacho, de la Madre Superiora, la madre, la de la niña, que por cierto no eras superiora de nada, fue informada de la trágica noticia.

-Señora, lamentamos comunicarle que esta tarde mientras su hija Almudena, cumplía un castigo del comedor en el patio de la escuela, la hemos encontrado manteniendo juego con una niña de los pobres- le informo la Madre Superiora.

La madre de la niña al enterarse de la terrible noticia sufrió un pequeño desmayo y le tuvieron que administrar un brebaje que data del siglo XVII, que elaboran los monjes carmelitas descalzos y que tiene un etanol del 55% se llama Agua del Carmen. La madre se reanimo al momento.

Por descontado que Almudena estuvo castigada durante bastante tiempo, por el colegio y por la madre. Dios en cambio la perdono mucho antes, en cuanto se confeso. Lo que son las cosas de la vida.

La niña de los pobres fue expulsada en un santiamén. Vaya, que al día siguiente ya dejo de acudir al colegio.

Yo, no soy quien para juzgar. Que juzgue el pueblo.

 

Eduard Martínez-Lledó

mayo 2016

(el autor de este relato, se ha inspirado en un hecho real

de Almudena. Los nombres son ficticios)

(derechos de autor)

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