Posts Tagged ‘cambio climático’

G – 20 y la guerra comercial

10 julio 2017

 

Al parecer hay dos clases de guerras contra las moscas. La primera, los poderosos matan a bombazo limpio y sino a misilazo, que te entra por la ventana del baño mientras pasas el rato sentado en el trono de la vida.

a matar moscas

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Contra el calentamiento del planeta

16 diciembre 2015

 

cafc3a9-de-ernesto-Buenos días.

-Buenos días señor Ernesto. Café.

-Gracias.

Veinte años atrás me salieron las primeras canas, pocas por cierto, pero en mi cabeza ya empezaban a parecer esos pelos blancos, que hoy, todavía no me cubre el total de mi escaso pelo. Parece que las canas se me han parado, o a lo mejor es que, como me crece menos pelo, pues eso, ni blanco, ni tampoco negro.

16.2

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Cumbre del clima

30 noviembre 2015

 

cafc3a9-de-ernesto-Buenos días.
-Buenos días señor Ernesto. El café.
-Gracias.

Hoy en París, la ciudad de la luz -por cierto, la luz eléctrica- se inicia la Cumbre del Clima, que en 10 días, 105 países del mundo tratarán de llegar aún acuerdo global para frenar el cambio climático.

29.1

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El café de Ernesto – Cambio climático

18 octubre 2011

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http://www.miboina.info/

-Buenos días

-Buenos días señor Ernesto. Su café

-Gracias. Eso de señor, me ha llegado al alma

Dicen, no sé si los expertos o, más bien es cosa de la calle, que estamos inmersos en un cambio climático. Puede, o no puede ser. Doy por supuesto que se habrán dado cuenta de que no tengo ni zorra idea de si hay o no cambio climático.

Lo que si he apreciado es que este año cuando tocó entrar en el verano, haya en el mes de Junio y Julio, decíamos ¡vaya verano! -Como esto siga así se nos fastidia el turismo- que es la única producción que tenemos, aparte de chorizar lo que podamos, eso sí que no se fastidia nunca. Pero, el verano llegó, aunque tarde llegó, y por cierto, caluroso, aunque los he visto con bastante más calor y con sequía.

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Cambio climático punto y final

21 diciembre 2009

Se acabo. ¿Ahora qué?, ¿sí, qué vamos hacer? Porque esto de la Cumbre de Copenhague, la reunión de los altos mandatarios del mundo ha llegado a su fin. La solución ha sido lo que ya sabíamos de antemano, buena comida excelentes vinos, felicitaciones y buenos propósitos para el año 2010. Me pregunto, ¿propósitos de qué?

Las gentes de los pueblos del mundo quisimos ver en la reunión de Kyoto un pequeño rayo a la esperanza de que se consiguiera algo, pero lo decíamos entre dientes, sin abrir la boca. El anuncio de una cumbre al más alto nivel en Copenhague abría la puerta a esa esperanza. El resultado ha sido que nos han tomado el pelo. En vista de lo visto, cada vez me encierro más en mi opinión, si antes no se logra cambiar el sistema social en el mundo, no se lograra unidad en nada.

Como se va llegar a un acuerdo en no enviar a la atmósfera gases contaminantes que, aceleran el cambio climático, ya de por si puede que natural, si, la no emisión de ellos representa una parada a fondo del sistema de producción capitalista. Bajo mi modo de ver es incongruente que esperemos que solucionen el problema los mismos que se benefician de el.

Los países industrializados cada día amplían más la plantilla de policías, argumentando seguridad para la población. Los ejércitos también se incrementan en personal y en material, la excusa es llevar la paz y la democracia al mundo. O sea, para salvar al mundo, mejor que lo dejaran como está.

Pienso que si de verdad queremos intentar solucionar el cambio climático tendríamos que estar dispuestos, los ciudadanos de la calle, a juntarnos en asociaciones para plantar cara a los políticos desde las alcaldías. Desde ahí, desde la casa del pueblo, siendo bases unidas, luchar por erradicar el hambre y lograr la paz y el respeto para todas las gentes. Eso nos llevaría a solucionar por nosotros mismos la cuestión del cambio climático y otros problemas.

Puede que este ciego pero, que alguien me abra los ojos y me explique como se puede solucionar un problema de la humanidad, como es el cambio climático, si los máximos  beneficiados de que todo siga igual son los que tienen que dar la solución. O, nos ponemos las pilas, o no cal, que nos dejemos moler a palos por nuestros conciudadanos, los policías bien pagados, no vale la pena.

El calendario

27 octubre 2009

corral_de_locos1.revista

Sentado ante mi mesa de estudio, miro con fijeza uno de esos calendarios electrónicos que tengo sobre ella. Esos que son, calendario, reloj despertador con alarma incorporada, que avisa una vez programada, para que no nos olvidemos de alguna cita en la que es necesaria la puntualidad y, también tiene calculadora.

Observo paso a paso como corren los segundos. Cada uno de ellos pasa delante de mi vista llevándose un suspiro de mi vida o, quizás habiéndome dado un segundo más de ella. Sea lo que fuera, lo único cierto es que los segundos pasan y nos llevan a los minutos, y estos a las horas y, a su vez a los días, semanas, meses, años. Así el mundo va dando vueltas y más vueltas.

Ensimismado como estaba expectante ante el transcurrir del tiempo, me asome a la ventana de mi estudio y mire hacia el cielo. Lo hice sin pensar, ya que el sol lucia con todo su esplendor. No era para ver si el tiempo amenazaba lluvia, no tenía lógica. No se porque lo hice.

Lo que paso es que, en ese momento una especie de estela blanca apareció en el techo azul que tenía sobre mi cabeza

-Debe ser un avión perteneciente a las fuerzas armadas del aire, pensé.

Pero no lo era. Tal como mi vista seguía la estela, esta se iba volviendo amarillenta y en círculos, ya que el objeto volador avanzaba dando vueltas sobre si mismo al tiempo que describía otro círculo ovalado más amplio lo que le hacía ir y venir, o sea, avanzaba y retrocedía, y así se alejo.

En un principio no le di más importancia a lo que estaba viendo pero, después me preocupo al seguir mirando la estela que había dejado. A la vez que se borraba dejaba escrito en el cielo una serie de números divididos en tres grupos. El primer grupo tenía muchos dígitos, no los llegue a contar quizás eran cuarenta, o más, en cambio los otros dos eran de sólo dos de dígitos y, el último grupo los números iban corriendo. Eso me pareció raro, hasta que me di cuenta que era un reloj como el que había estado mirando en el calendario que tengo encima de la mesa.

Entre para mirar como los segundos pasaban en aquel aparatito pequeño que estaba allí, encima de la mesa quieto. Volví asomarme a la ventana y lo que estaba escrito en el cielo, que por cierto ya se estaba difuminando, era lo mismo. Había una pequeña diferencia, mientras mi calendario sumaba segundos, minutos y horas, lo que dejo aquella cosa voladora, restaba.

Pasaban los días y no podía olvidar lo que vi. Le daba vuelta a la cabeza para encontrar el significado de la actitud de aquel avión. Seguramente será una campaña publicitaria, pensé para mis adentros.

Un día llegue a darme cuenta de que lo que vi no era un avión de cualquier fuerza armada de este mundo, sino que era extraterrestre, un platillo volante. Unos seres desconocidos para nosotros que nos anunciaban el tiempo de vida que le quedaba a la Tierra. Nos estaban enviando un mensaje en el que nos decían que debíamos poner solución a los desperfectos que le estamos haciendo al planeta.

Rápidamente fui a las autoridades ciudadanas. Al ayuntamiento, al gobierno autónomo, al de la nación, incluso a la UE. Nadie me hizo caso. Hoy escribo estas líneas desde un campo de concentración con barracones y vigilantes que llevan bata blanca. En la entrada del campo hay un letrero que dice CASA DE SALUD MENTAL.

En este sitio somos miles de personas, y todas paseando vamos descontando segundo a segundo el tiempo que le queda al planeta.

Fuera del campo, el resto de las gentes siguen con sus guerras, sus avaricias, muchos, demasiados, con sus ansias de poder

A nosotros los de la Casa de Salud Mental, nos llaman los locos. Me pregunto, ¿locos?, ¿quiénes?

El reloj del calendario de mi mesa de estudio sigue sumando segundos, y yo restando.


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